domingo, 17 de febrero de 2019

Tiempo Salesiano

En estos pasados días se celebró el 125 aniversario de la presencia salesiana en Vigo. Pero no se trata en esta publicación de sumarme como antiguo alumno a la efemérides sino más bien traer a memoria las escapadas y andanzas que algunos vivimos en nuestros años entre infantiles y de primera mocedad, transcurridos, en nuestro caso, en los finales de los sesenta del pasado siglo y primerísimos de los setenta.

Habló de una generación nacida a finales de los años cincuenta, todos ya en la sesentena.

Esas pequeñas aventuras y desventuras tenían por escenario un perímetro un tanto impreciso o desdibujado comprendido en el rueiro que transcurre en la parte alta por el Castro e inicio de Camelias, para descender suavemente a Paseo de Alfonso, Porta do Sol, volvemos por Príncipe, Urzáiz, de aquella José Antonio,y giramos a mano derecha María Berdiales, Ronda de Don Bosco, nuevamente Colegio María Auxiliadora.

Son bastantes más las calles capturadas en esta retícula que las nombradas y en ese perímetro y sus aledaños vivíamos un buen número de alumnos que por tanto también eramos más o menos vecinos y en algún caso nos conocíamos ya antes por vecindad.

Decir antes que nada que en el Campo de Granada estaba nuestro campo de juegos y más restringidamente en el Callejón del Estrecho que ahora dicen Callejón Estrecho.

Aparte de jugar en la calle y en el campo, pues aquello estaba bastante asilvestrado y nosotros también, una de nuestras aficiones principales era escaparnos del colegio a los futbolines. Y ahí teníamos las Vegas en López de Neira, junto al Cine Vigo, el más próximo, aunque más cafeteria que lo que hoy llamamos recreativos. Hacia por donde  queda Berdiales estaba la catedral y catedra de los futbolines, dos plantas, aunque no sólo futbolines también billares, en la planta superior. Ahí manteníamos sesudas discusiones sobre si se podía parar la bola, si arrastrar la bola estaba permitido, incluso si se podía hacer remolino con los jugadores, aunque esto último habitualmente estaba prohibido.

También tenía mucho éxito la gramola, introduciendo la moneda escuchábamos a bandas como Chicago o grupos como Led Zeppelin, Deep Purple, Santana, Gran Funk Railroad, los Creedence o los Rolling. No era raro que nos pusieramos a bailar como parvos delante de la gramola. Eran tiempos de pelos desmelenados.

También por Berdiales y Magallanes había dos cines frecuentados, sobre todo los domingos y alguna tarde de semana, el cine Niza de programación doble, sesión continúa y el Cinema Radio.

Siempre nos movíamos en grupo, nunca solos, y de igual manera colgábamos clase, de forma concertada, así también colectivamente eramos castigados. El tener grupo era muy importante y comprometerse también.

Para finalizar este recorrido, citar por encontrarse en la zona, el Café Derby, en la actual plaza de Urzáiz, con orquesta y todo, cerrado a finales de los sesenta, al que en alguna ocasión me llevó mi padre y la Cafetería Goya, lugar de miscelánea conspirativa, artística y café de señoras bien, en Urzáiz, de aquella José Antonio, a la que iría yo por mi propio pie, poco después de mi tiempo de estudio y escapadas salesianas. De este tiempo saldría para el Instituto.

Y de este tiempo ya no quedan ni las Vegas, ni el Airiños, ni el Niza, ni el cine Vigo, ni el Cinema Radio, ni el Derbi, ni el Goya. Ya no queda nada. Solo quedan las pavesas del recuerdo.

lunes, 11 de febrero de 2019

Vigo Wonderland

Vivimos en una ciudad hermosa. Siendo natural, que se decía en tiempos, de Vigo, nunca se me ocurriera pensar si naciera en una ciudad bella. Eso para mi no tendría ningún sentido. Pero tampoco para mis familiares y vecinos. Nunca se planteó tal cuestión.

De Vigo lo más que le oía decir a mis conciudadanos era aquello de ciudad laboriosa, de que aquí se trabajaba mientras la Coruña se divertía o Santiago rezaba. Poco más.

En aquel Vigo de los sesenta el Celta, los derbys con el Deportivo y las quedadas en el Tropical de Juanito, hoy el Castro, junto al Olivo, para ir a Balaídos, bota de vino incluída en bandolera.

La Reconquista, con sus gigantes y cabezudos danzantes,  una gigantona llamada popularmente Maruxa, los mazeros dando escolta y solemnidad a las autoridades y a los actos,  traje de gala y casco emplumado.

El Cristo de la Victoria con el olor a cirio empapando la atmósfera estival y sus penitentes descalzos, arrancando de la Colegiata o Concatedral, en el corazón mismo del Casco Vello, tirando por la Rúa Real al Berbés o la Romería de San Roque con sus exvotos en su finca, capilla y pazo. Religiosidad de arraigo popular.

Los Festivales de España en Castrelos o los estacazos de Gorgorito y su cancioncilla Té, Chocolate y Cafè, la bruja Ciríaca, la Princesa Rosalinda y el Ogro.

Las fiestas del Carmen en Bouzas o las del Berbes, la batalla de flores, las fiestas de las Avenidas, los Circos donde ahora arrancan las calles Venezuela y Ronda de Don Bosco, la Procesión de los pasos de Jueves Santo, que en los ochenta quiso resucitar Leri, saliendo de la parroquia de San Francisco, a su paso por el Paseo de Alfonso XII, para mi el mirador o terraza más bella de la ciudad.

Un poco más tarde el desfile del destornillo. Por  supuesto, siempre, la cabalgata de Reyes, sin encendido oficial de alumbrado navideño, el árbol natural y belén de la caja de ahorros.

Las imágenes en movimiento de los tranvías, con su traqueteo, el jugar en la calle, los urbanos o municipales con la bacenilla en la cabeza, los conciertos de la banda municipal de música los domingos a las doce en la Alameda. Esto y mucho más.

Ahora bien, ¿vivíamos en una ciudad hermosa, tenía algún sentido siquiera preguntárnoslo y menos aún declararlo y proclamarlo?. Parece claro que esto sólo puede ser un eslogan para gente foránea, nunca para los propios.

En la librería Pax, existente en los sesenta en la calle José Calvo Sotelo, hoy Elduayen, desparecida,  o también en la librería Galdós, de la que aún milagrosamente se conserva el letrero, en la calle Falperra, mi madre nos surtía de literatura infantil y juvenil, de la primera lectura de Alicia en el país de las maravillas.

Leo en los periódicos de los últimos días que los vigueses consideramos que la ciudad carece de problemas. De la ciudad hermosa a la ciudad de las maravillas.

Mientras tanto el conejo blanco nos sonríe jugueteando tras el seto jurásico, dando saltos de ida y venida a la fuente de la Princesa.

domingo, 3 de febrero de 2019

Prospectiva electoral municipal

Estamos pisando la dudosa línea que separa los tiempos de la precampaña electoral del momento de ingreso en la campaña plena y también del cruce de vías del recuerdo de hace cuatro años con el avistamiento del hipotético escenario que saldrá tras el 26 de mayo.

La primera criba de datos pasa por la peneira de los indicadores de abstención y participación del cuerpo electoral, teniendo presente que los números absolutos de cada candidatura a la hora de la asignación de la representación van a ser referenciados a los números de participación, expresados habitualmente en porcentajes.

El caso más claro afectado en las pasadas elecciones fue el BNG, pues con aproximadamente 6800 votos se quedó fuera de la representación y ello por una distancia de décimas al 5% que la LOREG impone como umbral para contabilizar los votos con opción a entrar en la institución.  Una participación ligeramente más baja y manteniendo constantes sus votos absolutos, caeteris paribus, le brindaría alternativas en esta nueva convocatoria.

En el caso de Marea de Vigo, quedó a unos cuatrocientos votos de conseguir el cuarto edil. El voto de Marea, no estaba directamente representado, pues era la primera vez que se presentaba, no obstante su cabeza de lista había concurrido anteriormente por Esquerda Unida, con un resultado muy inferior. Anova tampoco nunca se había presentado, y la especulación acerca de la no presentación de Podemos se queda en eso, por cuanto carecemos de evidencia empírica de sus datos por ser un partido de reciente creación en aquellas fechas, nunca presentado a elecciones locales. No obstante, en las pasadas europeas había obtenido un número similar de votos, concentrados en Navia y algunas mesas de Coia, a los obtenidos por Marea de Vigo en las locales de 2015. Esto hace suponer racionalmente que gran parte del voto obtenido por Marea fue el mismo que obtuvo Podemos en Vigo. Proyectando esta interpretación al 26 de Mayo cabe suponer que poco modificará el resultado la incorporación, más nominal que real, de un Podemos en horas bajas por no decir en liquidación. Por tanto, se quedaran probablemente, en una oscilación mínima en torno a los tres que ya tiene Marea.

Más difícil es pronosticar el resultado del PP en Vigo. Primero, porque ya se quedó en una expresión muy reducida en las pasadas municipales y jibarizarse más supondría una presencia testimonial o residual, difícil de contabilizar. Segundo, porque le acecha la posible concurrencia competitiva de Ciudadanos y Vox, aún no confirmadas, caso de presentarse.

Hace cuatro años se produjo la segunda mayoría absoluta en municipales en Vigo desde las primeras elecciones locales en 1979. La primera mayoría absoluta la protagonizó Manuel Pérez, del Partido Popular,  en 1995, tras el conflicto de la empacadora en Teis, que le costó la Alcaldía a Carlos Príncipe. La segunda absoluta aun la estamos viviendo, fue en 2015, victoria arrolladora de Abel Caballero, con 17 munícipes. Esta, conjuntamente con la aludida, al comienzo, abstención, operaran como variable independiente o explicativa del resultado final. Y esto porque del acomodo o reacomodo del espacio que deje o no deje Abel Caballero dependerá la atribución, distribución o redistribución del resto. La mayoría de los pronósticos registran una tendencia alcista en la cotización electoral del alcalde Abel Caballero, que aquí rompe todas las tendencias del PSOE. Pero conviene contemplar alguna leve oscilación arriba, abajo, de su candidatura, siquiera para posibilitar un minimum de juego electoral. No obstante no queda comprometida su mayoría absoluta, con lo cual la próxima corporación conocerá dinámicas muy similares, salvo sorpresa.

En resumen, aquí se la juegan, sobre todo, PP y Marea de Vigo y sus respectivas cabezas de lista, que pueden ver sus dimisiones sobre la mesa el 27 de Mayo próximo, día siguiente de las votaciones.

Para Abel Caballero aun es tiempo de alfombra roja.

sábado, 26 de enero de 2019

Cambalache Podemos

Se acercaba la llegada del pasado verano,  se reunía el Círculo Podemos Vigo en la Corsa del Palio. Pasan las jornadas y va entrando con paso firme el tiempo estival. Con igual paso, sin desmayo, las gentes de Podemos van tratando con casi un año de anticipación la planificación y agenda de las elecciones municipales de Mayo del 2019.

Sin prisas, sin pausa, con total solvencia.

Ya con la canícula, bien incubado, eclosiona el Grupo de Trabajo Municipal. A la par, siguen su curso, las reuniones del Círculo. A una de ellas acude la Secretaria de Organización, Natalia Prieto, y con su presencia el reconocimiento a la la labor que el Círculo está  desarrollando, de parte del escalón autonómico, es explícito.

Se interrumpe el inicio de la reunión para asistir a una concentración feminista.

Ese era el espíritu.

Constituído el Grupo de Trabajo Municipal se elabora una memoria y se conciertan encuentros con numerosos y diversos colectivos para ir recogiendo y trasladando propuestas para el programa electoral municipal.

Entre los componentes de ese grupo de trabajo, traigo al recuerdo aún cercano a Pilar Pascual, Juan Merlo, Pablo Orge, Eduardo Ortiz, tal vez alguno más.

Entre los asistentes a las reuniones del Círculo , en ocasiones y entre otros, Pedro Onieva, Oscar Lomba, Alicia Peralejo, Sergio, Luz, Uxío, entre los más asiduos.

Hace su presentación a los medios el Grupo de Trabajo, con Pablo Orge como portavoz. La hoja de ruta está trazada y el plan de trabajo ejecutándose. Podemos Vigo tenía nombres y caras visibles e iba creciendo.

Sólo quedaba validar en primarias locales este trabajo en marcha y su equipo. Hoy estamos en esas primarias y el Podemos de que hablo no lo encontramos.

Una lista paracaidista, acuartelada en Marea de Vigo, con peones prestados, tropa mercenaria, desembarcó en Podemos ejecutando un golpe de mano, el mismo que intentaron en el Plenario de En Marea.

Decía el tango Cambalache, que el mundo fue y será una porquería ya lo sé...pero el siglo veinte, es un portento de maldad insolente,...ya no hay quien lo niegue...vivimos revolcados...ví llorar la Biblia contra un callejón..., entrecortadamente algo así dice el tango y yo añado, pues mira que el siglo veintiuno.

A modo de postdata aclarar que inicié mi militancia política organizada hace cuarenta y cinco años, en 1973, siendo alumno del Instituto Santa Irene de Vigo en Coia.

Me inscribí en Podemos previo a las primarias en que se ventilaron a Breogan Riobo, y lo hice animado por dos amigos, pues siempre tuve bastante reparo en la viabilidad del proyecto político de Podemos, máxime en Galicia por intervenir otras variables y otros operadores, actores o agentes políticos.

Hoy fío más de las personas que de las ideologías y con que aquellas tengan la honestidad de no hacer apropiación indebida del trabajo ajeno me basta.

Parece no haberme equivocado demasiado.

Me permito la figura de la elipsis por su elegancia.

miércoles, 23 de enero de 2019

Asincronía e inarmonía

Expresión habitual en la política cotidiana, la del día a día, es saber gestionar los tiempos, de tal modo que resulta de la maestría o expertitud en la cosa pública ser un buen gestor de tiempo.

Al fin, tiempo es aquello de lo que creemos disponer y nos dispone.

Estar bien sintonizado y sincronizado resulta vital para la supervivencia.

En la casuística politica, la semántica para ser eficaz apremia la diacronía, un mensaje a destiempo o contratiempo puede dar en fiasco.

Pues bien, procediendo con metrónomo y diapasón a medir y contar el ritmo y métrica de las organizaciones, como si de una versificación se tratara y máxime una polifonía, dígase así de las confluencias o también llamadas, cambiando su género gramatical, Partidos Instrumentales.

En los últimos meses, en Galicia, se han dado los siguientes procesos de clara asincronía:

1.Primarias autonómicas de Podemos, la lista ganadora resultante apostaba por ocupar la centralidad en el partido En Marea, hegemonizarlo.

2. Posteriormente, primarias de En Marea. Las pretensiones de los ganadores de Podemos( equipo de Gómez-Reino) más Izquierda Unida resultan fallidas, derrotadas. Clara asincronía entre el primer y segundo movimiento.

3. Caso particular de Vigo. Primarias de Marea de Vigo. Sin esperar a las primarias de Podemos Vigo eligen el cabeza de lista, militante de Izquierda Unida. Con posterioridad a esto, en el momento presente, se está desarrollando el calendario de primarias de Podemos Vigo a las elecciones municipales. Esto supone una alteración del orden lógico en el que la elección de las partes debe preceder a la de la suma o todo.

La consecuencia de este proceder es obvio, sobredeterminar la opción de las partes. Asincronía supina.

Y ahora, como corolario, la inarmonía o disonancia entre la semántica política y la diacronía o factor procesual como consecuencia de las asincronías.

Si a todo esto le añadimos como aderezo o aliño el descuido o proceder escasamente escrupuloso de los procesos telemáticos en primarias, obtendremos la plausible reversibilidad o ,cuando menos, agitación de los escenarios políticos de inmediata o cercana proximidad.

A buen entendedor pocas palabras bastan.

Pero insistiremos.

sábado, 19 de enero de 2019

Nueva y vieja política

Evocando a Ortega y Gasset, a propósito del título de esta publicación, en su celebrada conferencia en el Teatro de la Comedia de mayo de 1914, en el mismo escenario en el que Falange celebraría su acto fundacional en octubre de 1933.

No trato aquí de racionalismo histórico, ni perspectivismo, ni neokantismo, sino de algo de vuelo más rasante y de mayor proximidad en las coordenadas espacio-tiempo.

Esa vieja y nueva política hace referencia, si dijera ahora corte epistemológico resultaría de una pedantería académica insufrible, den por tanto retirada la expresión, a la paleohistoria del 15M de 2011 como antecesor del estreno electoral de Podemos en las elecciones europeas del 2015.

Se respiraban aires regeneracionistas, a la vieja política la denominaron casta, ejemplificada en el tinglado dinástico del bipartidismo.

Nos hablaron de populismos y de un nuevo patriotismo de políticas sociales.

Introdujeron el transversalismo, ni izquierdas ni derechas, de centrismo tampoco hablaban.

Lo de ni izquierdas ni derechas me recordaba el apoliticismo militante precisamente de las derechas.

Preferían sustituir topológicamente el eje horizontal derecha izquierda por el vertical abajo arriba. La sustitución de las abscisas por las ordenadas del par cartesiano.

En todo caso, interclasismo y multiclasismo, sin antítesis bipolares, en un juego rotatorio, siempre proyectándose ilusoriamente a mayorías electorales en amplias confluencias, o sea populismos pero no frentes de izquierda, aunque finalmente se vieran encerrados en fórmulas que quisieran superar.

Como guinda, la confusión entre la categoría política y el accidente biológico, basado en el hecho meramente circunstancial, de que los promotores de estas iniciativas raramente superaran los cuarenta años y oscilaran mayormente en torno a los treinta.

Giovinezza, ya saben.

En estos días parece ser que estamos navegando la línea equinoccial de este viaje.

Veremos.

jueves, 17 de enero de 2019

Más Madrid

En la jornada de hoy ha sonado el clarinazo del tándem Carmena-Errejón que concurrirán a las elecciones autonómicas y municipales madrileñas con marca propia, al margen de lo que representa Unidos Podemos, enarbolando por enésima aquello de la transversalidad, un lubricante para estrechos de pecho y porque no decirlo una suave fragancia a patriotismo español, tan caro al errejonismo.

Pero hay algo más allá de razones de injerencia interna por parte de los aparatchiks de Podemos e IU sobre sus respectivos partners en la confección del orden en las listas electorales. Y es que la marca Podemos la han sobado tanto unos y otros en sus luchas internas que ya no vende o al menos cotiza a la baja y esto no semeja coyuntural.

Para Errejón y Carmena, Podemos, ya no digamos IU, es una hipoteca, que no están dispuestos a pagar, además estos son muy de antideshaucios. Y no es sólo Podemos quien centripeta, o pretende hacerlo, en las confluencias. La insistencia de Podemos en tutelarlas ha llevado a reacciones centrífugas poniendo en un brete su subsistencia.

Entre otros el estatus parlamentario de Compromís dentro del Grupo Confederal en el Congreso y su pase al Grupo Mixto o la pretensión de tomar por asalto el Plenario de En Marea en Galicia para imponer la centralidad de Podemos, llevando a la tesitura de ruptura al rupturismo, dicho de forma chusca.

Errejón, Carmena y tutti quanti contemplan la otra orilla en los mares de Andalucía y ven el milagro de que la división suma.

La derecha troceada en tres pedazos suma la Junta andaluza.

Tal vez esperen igual prodigio para la izquierda en Madrid: sumar dividiendo.

El mañana es hoy.