jueves, 3 de abril de 2025

París : Epicentro de disidencias

Me encuentro de regreso en París a la vuelta de la vendimia. Antes de bajar a la Côte d'Or y a los pocos días de mi llegada de España pasara por Impasse Gemené, sede de Rouge, órgano central de la LCR francesa, liderada por Alain Krivine, donde me pusieron en contacto con unos vascos que operaban como enlace con las gentes del interior. Total nada que no supiera. Tareas: movilizarse contra las condenas a muerte que aún no se habían producido, de las cuales cinco serían ejecutadas el 27 de Septiembre. Estaba en marcha la campaña a favor de Genoveva Forest, Antonio Duran, albañil al que se le acusaba de construír un zulo en Madrid, y otros muy conocidos, Lidia Falcón y alguna actriz que salía en la tele de Franco. 

El proceso Genoveva Forest- Antonio Durán, de esa manera conocido en los círculos militantes, puede resultar muy paradigmático de la crisis al tiempo del PCE y del franquismo, pues las personas aquí nombradas y otras eran parte de la organización del PCE madrileño o relacionadas y estaban habilitando apoyo, infraestructura a ETA en Madrid, que había definido su nueva estrategia de trasladar o deslocalizar parte de sus acciones fuera del territorio vasco, preferentemente a la capital española. 

Las tareas políticas del momento se compendiaban en el frente antirrepresivo en primer plano, como tantas veces, relegando la discusión política o ideológica. Uno de los efectos perversos de la dictadura es que atrapaba a las organizaciones de izquierda en un eje acción - reacción que apenas posibilitaba avanzar sino  fuera desplazándose a través de ese eje, imponiendo bloqueos y pretiriendo la elaboración propiamente política. Eso es también una dictadura o uno de sus efectos más perniciosos por supuesto.

 Volviendo a mi visita a Rouge y confirmando lo dicho más arriba no fui invitado a ninguna reunión, ni discusión. Me llevé algunas publicaciones, libros, propaganda, boletines de organizaciones diversa, entre ellas un par de Zutik,  Cahiers du Communisme y continúe la " guerra" por mi cuenta. Un par de visitas más a Impasse Gemené y me despido.

 Nos reencotraríamos en plazas, calles y algún acto universitario en la Université de Vincennes, en el Bois de Boulogne por entonces, uno de los centros experimentales "postmayo", de la que hablaré más adelante, mi recuerdo más destacado la figura de Michel Foucault. Seguiremos esta breve crónica no linealmente. Caminamos.

 XUR O'PONTILLÓN. 

martes, 1 de abril de 2025

Vigo- Irún - Hendaya- París 1975

Estación de ferrocarril de Vigo, día uno o dos de septiembre, subo al tren con destino Irún, voy acompañado por un camarada. En los andenes compañeros, amigos, camaradas y algún familiar saludan nuestra marcha con gesto de preocupación y afecto. En el trayecto a Irún nada reseñable que no fuera el tedio y el deseo apremiante de vernos en París. 

Reemprendemos la marcha, ya en territorio francés, desde Hendaya ( al paso por Iparralde aparecen bien visibles en numerosas pintadas y pancartas con la firma de la izquierda abertzale la mención sobre todo de los nombres de Txiki, Garmendia y Otaegui) con destino a París, a la Gare de Austerlitz, donde somos recibidos y trasladados a un piso de la Rue Boinod en casa de Olivié, relacionado con gentes de la IS ( Internacional Situacionista, Guy Debord " La Societé du Spectacle"), Jacques, Gisele, que se encontraba en Grecia, por medio de la cual, conseguimos trabajo en la vendimia en la Côte d'Or, en el Midi francés, corazón de la Borgoña, en unos pueblecitos de vendimia temprana cercanos a Dijon, completando dos campañas, Nuits Saint Georges y Vosne Romaneé, cosechando unas parras casi a ras de suelo, buen trato y buen sueldo. 

Entre tanto, tomamos ya el primer contacto en Dijon en las movilizaciones contra las penas de muerte, las últimas, dictadas por Franco contra militantes de ETA y FRAP, cinco de ellas serían ejecutadas el 27 de ese mismo mes de septiembre, de entre estas dos vigueses, Xosé Humberto Baena Alonso y Sánchez- Bravo Solla. 

Por compañeros franceses que se encontraban en la manifa dimos con el contacto de un exiliado anarquista de la guerra, de origen maño, Monsieur Arrondo, así le llamaban, en cuya casa departimos sobre la situación de la lucha en el interior.

 Fue el primero en mostrar que la salida del régimen franquista no sería revolucionaria sino democrático burguesa, de cuya expectativa no se sentía muy feliz. Monsieur Arrondo conservaba algunas esencias anarquistas. Por cierto, el apellido Arrondo me resultaba familiar por un obrador pastelero, situado en la calle Policarpo Sanz de Vigo, que por las Navidades exponía unas figuras de chocolate espectaculares que atraían la atención de todos los niños de mi tiempo ( años sesenta).

 Concluída la vendimia vuelvo a París en el coche de un italiano que no para de hablarme, mi primer contacto con el idioma italiano, de movimientos consejistas y de ocupación de fábricas como formas de lucha y democracia directa,  cita a Antón Panekoek, Castoriadis ( Paul Cardan) y otros así, mostrándose muy crítico con Berlinguer y el PCI.

 Queda claro que por aquellos años la democracia burguesa, esa era la expresión al uso, y el Estado del Bienestar eran considerados una añagaza para embridar cualquier potencial revolucionario. 

Regreso a París, ahí me despido de mi ocasional compañero de viaje italiano. A partir de ahora los días parisinos tornaran intensos y veloces.  

XUR O'PONTILLÓN.