domingo, 25 de julio de 2021

Mi amigo Perico, Zappa

Era el Vigo de 1972, agitado por las luchas obreras, que para algunos marcó el transcurrir de sus vidas en los años subsecuentes y que dejaron en la ciudad heridas sin cicatrizar durante muchos años. Ningún tiempo es tranquilo y menos cuando te tocan los jodidos años de la adolescencia, para nadie los son,  cuando parece que tu adolescencia coincide con la del lugar donde vives, que juntos pegais el estirón, por así decir, y que el torbellino hormonal se produce al tiempo en el cuerpo de tu ciudad y en el tuyo propio. 

Para mí que en esas estábamos a primeros de los setenta. Y por ahí que aparece la figura, también adolescente, procedente de su Andalucía natal, de Pedro Onieva, Perico, al que llamaríamos Zappa.

 Traía vientos del Campo de Gibraltar, de la Línea de la Concepción, criado en la calle de las Flores, también estudiado en los salesianos como yo aquí mismo, en Vigo. Perico tenía garbo y venía envuelto en la magia del flamenco con acordes y percusiones de los cantes gaditanos, ya fueran alegrías, tangos, cantiñas o bulerías, con sus aires festeros, con el palmeo de sordas o sonoras marcando los tiempos.

 Nos citábamos sin citarnos, sin reloj ni calendario, en los futbolos del Airiños o de las Vegas, a pocos pasos de Príncipe, adonde se había venido a vivir con su familia, cercano al quiosco que anunciaba las garrapiñás de Carmela, andaluza cordobesa, voceando su marido los números de la lotería nacional. 

En el Airiños introducíamos monedas en la gramola y nos poníamos a escuchar y bailar las músicas de Chicago, mi banda favorita de destellos metaleros, Led Zeppelin, GranFunk Railroad, Deep Purpell o la Reina Bruja de New Orleans, de Redbone, que en efecto embrujaba, en medio de volutas de sativas, mientras las bolas corrían veloces a empotrarse en las porterías contrarias cuando golpeábamos sin parar la bola aunque dándole el arrastre preciso, temperamental. 

En el Airiños, arriba los billares y Fernando, el dueño, para dar los cambios. Por allí, a veces, el Pata con su caniche y los pantalones hortera de pata de elefante. 

Perico siguiéndole el pulso a la ciudad portuaria se embarcó un día junto a su amigo Sito, así me lo cuenta, en un buque congelador, momento para evocar el fumeque de suruma en Beira, puerto y segunda urbe en Moçambique. Más tarde un segundo embarque en el cablero inglés Mercury, a bordo la aventura asiática cual un nuevo Marco Polo, pasando las aguas de Estambul, en el Bósforo, con sus casitas blancas portadoras de nostalgia de la Línea, direccionando Singapur. 

Tras estas aventuras náuticas regreso a los Vigos a darle vueltas a la idea de una comuna en las ensoñaciones del camping de Samil, apuntando a Cíes como lugar idóneo para fundar una nueva Utopía, con Walden, de Thoreau, como libro de cabecera.

 Por allí coincidimos Alex, llegado de Alemania, Adela, la Jo, Françoise, el Vasco, Cachi o Moncho el pañoletas. Las lecturas que más acompañaban Lobsang Rampa, Krishnamurti, Erich von Deniken, Allan Watts y su divulgación de las filosofías orientales, Timothy Leary y sus psicodelias. Algunos creían con toda seriedad que había una base extraterrestre en las islas y que por allí cantaban las sirenas. 

Perico, Zappa, fue uno de los que se puso manos a la obra a levantar su cabaña, si no a las orillas del lago Walden, si en las cercanías de A Lagoa dos Nenos. Por aquellos días, ya iban transcurriendo los ochenta, si preguntabas en vinos por alguien desaparecido te decían que estaba en Cíes. 

Seguiremos con Perico Onieva en próximas jornadas para adentrarnos en la música fusión, flamenco fusión, en nuestros Vigos, acompañados de Cuchús Pimentel. Nos vemos pronto.

miércoles, 30 de junio de 2021

Asociación de Eslavos en Galicia

Me cito con Marina Bakthina tras su regreso de Moscú en este inicio estival para hablar de variados asuntos relacionados con la historia de la asociación que preside y sus proyectos para este año Xacobeo 2021 y el próximo 2022.

 Primeramente señalar una cuestión previa, qué se tiene por eslavo a efectos de la comprensibilidad de quienes pueden ser integrantes de la Asociación. Aclarar que se establecen como eslavos aquel grupo etnolingüístico que tiene como lengua franca o nexo común la lengua rusa y por tanto el uso del alfabeto cirílico, más fácil de desvelar para el neofito de lo que aparenta, sobre todo conociendo los alfabetos griego y latino.

 La inclusión del aprendizaje de la lengua rusa en los programas de la la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) habría de resultar de gran provecho para la promoción de las relaciones culturales y comerciales entre Vigo y Galicia con Rusia y los países eslavos. En este propósito anda Marina Bakthina y quienes la apoyan, de no ser posible para el curso 21-22 en el siguiente. 

Otro de los vínculos de relación y pertenencia a la Asociación y sus actividades, bien directamente o por ascendencia, es el referente territorial y geopolítico de lo que fue la URSS y su espacio de influencia, principalmente a través del CAME y del Pacto de Varsovia y después la CEI, actualmente aludido como espacio postsoviético.

 Así entre los miembros de la Asociación los hay rusos, moldavos, ucranianos, entre otras nacionalidades, con patrimonio cultural común, empezando sus actividades con celebraciones festivas de su calendario y posteriormente, en 2016, formalizar la Asociación de Eslavos en Galicia, que Marina preside. Otro calendario de adopción es el Xacobeo que permite a los eslavos aculturarse en lo galaico, darse a conocer y trenzar actividades comunes de un gigante euroasiático en su vertiente europea con uno de los Finisterrae euroasiático, Galicia, acudiendo a aquella cita de Goethe, de que Europa se hizo en los caminos xacobeos, Europa subcontinente de Eurasia, y el cristianismo, en mi opinión, subcontinente del romanismo, aquí, con la Asociación de Eslavos en Galicia, reencontrado con su variante oriental. 

Finalizo con mis felicitaciones a Marina por la entrega que la Embajada Rusa le hizo de una carta de reconocimiento por sus méritos, pionera en agrupar a los eslavos.

 Aquí y ahora, en Vigo, nuestra urbe.

sábado, 26 de junio de 2021

Encamiñando a Fene

Para min dicir Fene é dicir Xosé María Rivera Arnoso, a quen os veciños alcuman agarimosamente Pepe. Encamiñados a Fene co propósito de manter un faladoiro na compaña de Fernando Rosendo. A nosa saída de Vigo transcorre nun día soalleiro ben diferente doutro que me levara de retorno de Fuerteventura a Fene no 2005, tras unha visita que nos dera o alcalde á Illa Maxorata.

 Por aquel tempo, hai 16 anos, mantivera encontros coa corporación, Radio Fene e EMUGA, onde fun presentado a Quique Sanfiz, acudirá ao Museu do Humor de Fene ou xuntárame coa asociación O Pote de Maniños. Tamén paseamos as rúas e as xentes saudaban ao paso do alcalde a quen chamaban familiarmente Pepe, dende os cativos aos vellos, sen formalismos, nun trato directo. O mesmo acontecera nas terras canarias ou no avión de volta para Galicia.

 Transcorridos dezaseis anos, o retorno a Fene ten por motivo concretar algunhas preguntas e respostas para ser incluídas nun libro xornalistíco baseado no xénero da entrevista, en formato radiofónico, que practicará nas emisións dos programas Troula, Trisquel e Ultreia, ao longo da primeira década do presente século en Fuerteventura. 

Chegamos desta vez a Fene, Rosendo e máis eu, e no transcorrer dun xantar en Casa Raquel, na parroquia de Magalofes, coma outrora fora no Muíño do Vento, departimos con Pepe, e fun obtendo as respostas precisas. Dicir que Xosé María Rivera Arnoso, o incombustible alcalde de case tres décadas, ten unha robusta memoria, coa que se poden tecer os fíos do tapiz da historia colectiva das parroquias, concello e bisbarra, mesmo da Galiza. 

Co devalar da clepsidra das horas fomos póndelle nome a sustancia das nosas vivencias parrilladas. Quixera ancorar naquelas partes da fluencia discursiva onde caíron os acentos da reflexión encol do municipalismo. Aí, dous veteranos das tarefas e loitas nos concellos, Fernando Rosendo no concello de Avión e na comarca do Ribeiro, cruzaron as suas vivencias e arelas de futuro.

 Cumprido o obxectivo da entrevista e rematado o bo  xantar de parrillada de peixes e saborosas ameixas, nécoras e zamburiñas do Restaurante Raquel, demos visita ao bosque variado de numerosas especies exóticas na casa indiana de Pepe Rivera Arnoso, onde despregou saberes enciclopédica de materia botánica mesmo nomeando coas designaciones científicas cada unha das especies que nos amosou e ficaron centos, quizáis milleiros, por ver. 

Sexa para a ocasión da presentación do libro en Fene. Despedímonos amicalmente ata a chegada de novas xornadas de encontro encentando camiño cara ás terras compostelás e viguesas. Vigo con Ferrol...Terra, berrábamos naquelas xornadas históricas do setenta e dous proletario.


viernes, 11 de junio de 2021

La Magia de Vigo

Me encuentro en el restaurante tapería Tinta Negra en el puerto de Combarro, en frente se dibuja el perfil de Placeres en Marín. Una brisa procedente del mar refresca la alta temperatura de este preaviso estival. 

Como es sabido Combarro tiene ese enxebrismo marinero que perfuma y ambienta recantos de nuestro ancestral país. 

En compañía de mi amigo José Quintillán Vallejo fluyen a borbotones, caudalosos recuerdos del Vigo de los ochenta. Destapamos el cofre nacarado donde habita la perla del tiempo licuando memoria y con un chasquido de pulgar y anular, la Magia de Vigo. 

Érase el año 1985, José Quintillán y Natalia Martínez emprenden en la noche viguesa una intersección de gentes y ambientes, una llamarada efímera e intensa en tiempos de aquella movida viguesa hermanada en la uve de Vigo con Madrid.

A la Magia se accedía por Orillamar enfilando Bouzas, bajo la que fuera discoteca Fausto, en aquel momento nombrada ya como la Kama, en la curva de San Gregorio. Para allí se llevaron a Toni, ex pincha de la discoteca Misa, quien supo animar, desde lo alto de la estructura que le servía de cabina, el local con la mejor música del momento.

 Por allí también Jesús Valmaseda, pintando sus atractivos murales en vivo, en las horas de las copas.

 En la pista una talla de madera de una virgen aclimatada discotequera. Como ritual final de la noche, en ese momento dudoso que separa o junta noche y día, Bibiana danzaba mientras sonaba cuatro rosas de Gabinete Caligari, en evocación de aquel Bourbon de Kentucky. 

Añade mi amigo y yo suscribo que no toda la movida fue pijerío. Tuvimos la polifonía de la Magia, junto a las grúas danzantes y giróvagas de los astilleros. Tal vez alguien lo recuerde.

lunes, 31 de mayo de 2021

Kutika Domaio


Foto remitida por Pascual Martín, obtenida desde el varadero del puerto deportivo de Punta Lagoa, en Teis.
Nos encontramos en la terraza de Frida, gallega eslovaca, en un encuentro de  amigos para disfrutar de la buena cocina y vinos de su casa y del culto a la conversación amistosa. En ese añoso círculo virtuoso de la amistad, se cuentan los hermanos Arturo y Fernando Rosendo, Carlos Meixide, Alfonso Martínez y Pascual Martín.

 Desde Domaio, Moaña, se proyectan las miradas sobre las bateas mejilloneras en la ría y al fondo en nuestra izquierda, Trasmañó y el monte de la Guía, coronado por la ermita de la Virgen de las Nieves. 

En el discurrir de la conversa plantea Alfonso Martínez cuestión acerca del proyecto, según parece inminente, de colocación de una enorme figura de Cristo colocada en destaque sobre la torre campanario de la ermita de la Virgen de las Nieves. A esto añade Pascual Martín la información acerca de su petición de apoyos en redes sociales para que se detuviera el proyecto mencionado.

 A continuación la exposición breve de algunas líneas argumentales en favor del desestimiento del propósito de dar culminación a tal tentativa, lo más desprejuiciada posible.

 Enumerativamente, y no por el orden de la relación mayor importancia, abordaremos el resumen argumental siguiente, sin pretender exhaustividad. El primer argumento es de carácter paisajístico o de impacto visual. Una escultura cercana a los seis metros añadidos a la peana, superpuesta al alzado de la ermita y su torre campanario supondrá que la totalidad de la ría viguesa se vea enseñoreada por una presencia ineludible que se impondrá a cualquier visión subjetiva, de tal modo que no será el ojo el que vaya descubriendo sino que se verá asaltado o sorprendido a favor o en contra de su deseo. Un megamonumentalismo desfasado con los tiempos que corren, por más que estuviera en el proyecto de Gómez Román o pueda hallar inspiración en ejemplos de otros lugares. Metafóricamente hablando, un ojo de Polifemo no es necesario en la bahía, pasando nosotros a ser participados, observados.

 El segundo argumento recoge un tipo de religiosidad de raigambre popular, esto es de raíz o arraigo en la tradición marinera y campestre que se muestra en un amplio catálogo de devoción mariana y romera, el cual queda bien representado en los oficios y hasta divertimento, actos religiosos, lúdicos y festivos conjugados alrededor de la Ermita de las Nieves. Es necesario acudir a su encuentro, descubrirla y visitarla. No se impone visualmente como mandato imperativo. Atrae por devoción.

 Pertenece al mundo numinoso y protector, miragreiro, de exvotos, gaiteiros, rosquillas y melindres, que en la ciudad viguesa podemos encontrar en la finca de "San Roque e o can", patrón también de Vigo.

 Un poco redondeando lo anterior, tener en cuenta, en apunte de Carlos Meixide, el carácter dispendioso que aparenta en estos tiempos de temporal y zozobra el destino de unos recursos a este fin.

 Dirigimos devotamente nuestras plegarias a la Virgen de la Nieves para que obre el milagro, ante las autoridades, de retractación de su propósito, que si no es de enjundia teológica lo es de naturaleza estética.

lunes, 24 de mayo de 2021

Freixeiro. Bar Frontón.

De regreso a estes lares de Freixeiro, por máis sinais na Pastora, fago memoria do que foi o bar tenda do Elías e Marina, tamén coñecido como Bar Frontón, desaparecido no remate dos oitenta, onde hoxe a chocolatería Que Churros. 

Botou a andar na metade dos cincuenta e os máis vellos recordan a sona das botellas de viño do Condado que Elías ía procurar As Neves, acompañadas de xamón, chourizos e unhas galletas de pan, que así lle chamaban. Aí fixeron lugar de encontros a Peña dos Teixugos, que empregaban un comedor do espazo privado do bar para os seus condumios, tal me conta Elías fillo. 

Así tamén me conta dun home que con vasoira de xestas limpaba os frontóns que se extendían antre frondosos eucaliptos de gran porte contra os muros do instituto Santa Irene dende os predios do Carmen. Éste tiña por nome Esteban e un busto de homenaxe, situado enriba dunha neveira surtida con xeo que non producía, agasallabao. 

Os domingos o bar tenda Frontón botaba unha cortiniña e traballaba só como bar. Ata o ano 71 en que pecha como tenda e pasa a bar deica o derradeiro peche.

 É a finais dos setenta que aparecemos nós e o espazo ao servicio público compoñenno dúas mesas longas con dous bancos corridos cadansúa. Alí matamos horas de troula, tempo de xuventude e lecer, que se esvaen no decorrer dos anos.

 Vaian estas liñas ao rescate do tempo ido e co meu agradecemento a Ana e Elías, fillos de Elías e Marina e de todos aqueles que poboaron os bares e encheron cos seus chíos canoros as tabernas.

viernes, 21 de mayo de 2021

Conversando con Ferrín


Foto de Ferrín remitida pola miña amiga Ara Luna na presentación do libro No fondo dos Espellos na Universidade de Vigo.
Onte contra a noitiña e con motivo de comentar un fermosísimo artigo do académico da RAG X. L. Axeitos, adicado a Ferrín, onde se glosa ou reseña o acto sinalado no pé da foto,  sobre a compilación recollida nun libro preparado polo profesor Fernando Ramallo destes traballos publicados no Faro de Vigo, No fondo dos Espellos, fomos endereitando a conversa por vieiros intrincados, un tanto labirínticos da memoria común. 


Nunha sucesión apurada o tempo foise acelerando, desandando os camiños, recuando na procura das vivencias consolidadas que esváense, desfigúranse ou transfigúranse nas estancias brumosas do acervo común.


Así, entre recordos, a presenza recurrente por non dicir permanente durante moitos anos, dos cincuenta e sesenta aínda nos primeiros setenta do pasado século, dos barcos da Compañía Trasatlántica, todos eles con nome de virxes, non sei por qué. Así o Begoña, o Montserrat, o Covadonga e o Guadalupe, barcos de pasaxe, que adoitaban ter a cabeceira de saída para o porto de Vigo na cidade inglesa de Southampton. Estes barcos viñan consignados por CONTRASA, situada na rúa Montero Ríos, a cuxa fronte estaba José Grobas Loredo e tiñan por destino máis frecuente portos como La Habana ou La Guaira.

 Dicir da Trasatlántica que foi unha naviera fundada polo Marqués de Comillas, quen tirou proveito das guerras coloniais de Cuba e Filipinas co transporte de tropas e suministros, despois reciclado coa pasaxe que comentamos.


Nesta conversa de onte tamén acudiron os bares da rúa de Santiago, sinaladamente o Tres Ventanas, onde recordo parar moito Pepe Lodeiro. O dono era do Ribeiro, coido que de Ribadavia, de nome Albino ou Balbino, dubido. Tamén a tenda bar da señora Carmen, na que paraban mulleres as que lles gustaba un grolo de licor ou unha fecha de viño. Bebían moito Sansón.


Xa para rematar,  tivemos tempo pra falar da Pastora, en Freixeiro, tal que as tendas e tenda bar doutrora como as de Elías, entrando; máis interiormente,  onde inicia o camiño de Freixeiro, antes estrada de Tui, no que sería o Mesón Arbo,  de Celia, outra innominada e xa na Ponte Nova a tenda bar de Pepe. 

Aínda nos deu ocasión para lembrar París, o Quartier Latín, a Maximino Cacheiro Varela ou a libraría chinesa Le Fénix, segundo coido recordar no boulevard Sebastopol. Remando contra o tempo. Obrigado, amigo Ferrín.