miércoles, 3 de mayo de 2017

Instituto Santa Irene 1.962.

Al Santa Irene le brota un vástago en el año 1.962, el Instituto Nacional de Enseñanza Media Femenino de Vigo, actual IES San Tomé de Freixeiro.

Hasta esa fecha y desde 1.946, el Santa Irene había sido mixto, contraviniendo la ortodoxia pedagógica de segregación de sexos imperante, emanada de la doctrina Nacional católica, que servía de escudo ideológico al franquismo. Y todo ello por carecer Vigo de un segundo Instituto.

En visita a la ciudad, en Mayo de 1.957, de autoridad ministerial se solicita al alcalde Tomás Pérez Lorente terrenos para construir un Instituto Femenino. El proyecto le fue encargado al arquitecto Jenaro de la Fuente.

El edificio se levantó entre 1.960 y 1.962. Todavía en construcción, alumnos del Santa Irene, en el curso 1.961-1.962, serían trasladados provisionalmente y previamente a su inauguración en Octubre de 1.962. Tal era el desbordamiento o saturación del Santa Irene.

A partir de esta fecha los alumnos volverían al edificio del reloj y las alumnas permanecerían en el nuevo femenino, abandonando la condición de mixto, que hasta ahora disfrutara el establecimiento de la Plaza de America.

A pocos metros, en el tramo bajo de la Gran Vía, en su margen izquierdo descendente a Traviesas, en una parcela de la finca del Carmen, había nacido el segundo Instituto de Vigo. Traviesas había pasado a ser el epicentro de Segunda Enseñanza Pública de Vigo.

Como símbolo, Evaristo González, catedrático de Griego en el Santa Irene y traductor, bajo la firma de Evaristo de Sela, de autores de las lenguas clásicas al idioma gallego, haría su desempeño en el San Tomé de Frexeiro, como también lo hiciera en la etapa de Coia. A mayores y fuera de horario lectivo también impartió clases de Griego Moderno en el antiguo femenino.

Estos tres centros triangularán la implantación y expansión de la enseñanza pública en los sesenta y comienzos de los setenta en el vector o segmento oeste de la ciudad, eje de dinamismo demográfico y social, cristalizado en el área de Fragoso y Coia.

domingo, 30 de abril de 2017

Instituto Santa Irene en Coia

Cuando se inicia el Curso 1972-73 profesores, alumnos y personal no docente del Instituto Santa Irene desarrollan sus actividades escolares en un edificio de nueva planta en la barriada de Coia, a causa del cierre temporal por reformas del veterano inmueble ubicado en las Traviesas. Vamos a realizar un ejercicio de memoria en cuanto al profesorado de aquellos años hasta el curso 1974-1975, el anterior a la muerte de Franco, por lo tanto tres cursos. Empezamos por la Dirección.  Nos encontramos en este primer curso del traslado con Manuel Pazo, profesor de Física y Química como Director; Secretario, Rufo Pérez, profesor de Matemáticas; Jefe de Estudios, Evaristo González, profesor de Griego. En los dos siguientes cursos es sustituido el anterior Director por el discutido profesor de Francés Luis Curiel, manteniéndose los dos anteriormente citados en sus respectivos cargos. Parece esta la ocasión de nombrar algunos de los docentes de aquellos tiempos sin pretender ser exhaustivos, sobre algunos volveremos con más detalle en sucesivas publicaciones . En las disciplinas de Ciencias y empezando por las Matemáticas, dejaron profunda huella Rufo Pérez y Lareo; en Física y Química, Roberto Dopazo, Cándido Pérez y Manuel Pazo. En Griego, Clementina González y Evaristo González. En Lengua y Literatura Española, Xosé Luis Méndez Ferrín y Maite Caramés, En Latín, Gaspar. En Filosofía, Leonides de Carlos, Avelino Muleiro, Mari Lis Villamarin y Caamaño. En Religión, Guntín, Moisés y Xosé Ubeira. En Educación Física, Miró y Rosa Villamarín. En Dibujo, Mediero. En Francés, Luis Curiel y Gregorio. En Inglés, Blanca Elcid. En Geografía e Historia, Arzúa.
Esta es una aproximación, no demasiado alejada, de aquellos integrantes del claustro de Santa Irene que podemos recordar más destacadamente en la memoria colectiva del alumnado de aquellos años. Los integrantes de las Direcciones arriba indicados muestran una continuidad con los equipos y personas en la anterior ubicación de las Traviesas. Se hace un estimado de unos cuarenta, o algunos más, profesores para unos aproximadamente ochocientos matriculados o algunos menos. Sale una ratio promedio de veinte por alumno, si bien habría una desviación notable, según que asignaturas. Aún no apareciendo reseñada la totalidad del profesorado, si podemos decir que sino están todos los que son o fueron, si todos los que están fueron. Un último apunte al respecto, señalar la veteranía media de los profesores y otra ratio, el predominio de los numerarios frente a los recién incorporados no numerarios, tendencia que se invertiría, con el retorno a las aulas de Traviesas, en el ya nuevo Centro de Coia durante algunos años. Pero esta es otra historia!.

jueves, 27 de abril de 2017

Geometría Europea

Europa, subcontinente euroasiático, limita al oeste con el océano Atlántico. Esta afirmación simple y conocida de todos es algo más. Un aserto que, extraído de la geografía  física, devenido axioma de Ciencia Política por mor de la Geopolítica, sirve de mimbre a algún teorema consistente de constricción o límite a las relaciones interestatales o supraestatales interiores a la UE, en orden a  su proyección al otro límite, el oriental. En dicho flanco del subcontinente, un macroestado plenamente euroasiático, Rusia, y de proyección global, con salida a aguas europeas y al océano Pacífico. En la actual geometría restringida de la UE, un eje precario, Berlín-París y un planeta de órbita excéntrica, Londres, con respecto al eje citado, gravitando la pulsión trastlántica. ¿ Cómo realinear los distintos ejes?. ¿ Cómo conjugar alianza euroatlántica con arquitectura comunitaria europea?. ¿ Cómo relacionarse con las potencias medias de la Ribera Sur de las aguas meridionales europeas y más concretamente con la otra potencia media, plenamente euroasiatica, Turquía?. Una entente con Moscú de todos estos vectores sería la completud de un Teorema de Seguridad incluyente, el colmatado de vacíos, el llenado de intersticios en geometrías adyacentes. En caso contrario, una epifanía resucitada de especie de Guerra Fría, parece salir al camino. La implosión de la UE traería su causa más de geometrías no resueltas, aún de cosmovisiones raquíticas y amputadas o segregadas de la totalidad euroasiática y de tomar la parte por el todo cuando decimos Europa, pervirtiendo la geografía por la política. Europa podría darse como el epicentro de un escenario secundario de conflicto armado, como fue escenario principal, al menos dos veces en el siglo pasado, sin que esto exprese un signo fatídico en las relaciones internacionales de cumplimiento inexorable. Los tiempos dirán.

jueves, 9 de marzo de 2017

In Itínere Santa Irene. Cuatro.

Hubo una categoría de docentes denominada PNNs ( Profesores No Numerarios). Una reivindicación compartida entre estos, los estudiantes y un sector de Numerarios era el Cuerpo Único de Enseñantes. Los penenes era un profesorado muy joven, recién horneado en la Universidad, con los que empatizábamos fácilmente, algunos tuvieron un paso efímero y difícil de retener en la retina del tiempo pero otros se hicieron perennes en nuestras vidas, más allá incluso de su extinción corporea.

Entre estos últimos destaca Marilís Villamarin, profesora de Filosofía, aunque recién llegada, enraizada en el Instituto por su parentesco con Rosa Villamarin, esposa del catedrático Leonides de Carlos.

Era de suyo Marilís persona jovial con el grácil don de la escucha, siempre risueña. Sus clases eran amenas, aun tratándose de una disciplina árida, como en ocasiones se torna la Filosofía. Traía aires de novedad y frente a la enseñanza  aristotélico tomista que aún tenía predicamento en alguno de los manuales escolares de la materia, haciendo hincapié fundamentalmente en la Patrística y la Escolástica  medieval, dejando como apéndices marginales las llamadas nuevas corrientes de pensamiento, fundamentalmente ilustradas, empiristas y racionalistas, Marilís fomentaba el espíritu crítico y la reflexión independiente.

En los estudios aún primaba el memorismo y la sujeción al programa o currículo ministerial. Un ejemplo de la cualidad docente de esta profesora lo pude testar cuando le propuse la sustitución del examen por la realización de un trabajo sobre el opúsculo de Friedrich Engels, " Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana ", editada por Orbis, creo recordar, acerca de un autor de la llamada izquierda hegeliana o del materialismo y la inversión idealista de la producción o relación hombre-Dios. Marilís aceptó mi propuesta de trabajo.

Una década después, en los primeros ochenta, lo recordamos una madrugada en el Café De Catro a Catro de Juan y Manolo. Sirvan estas líneas para profesar afecto a su memoria y dejar constancia que hay personas cuya ausencia nos acompaña siempre.

In Itínere Santa Irene. Tres.

Entre los profesores que  impartieron docencia en los cursos 1973-1974 y 1974-1975 se encontraba Lalo Vázquez Gil, entrañable profesor e ironista consumado de fino estilete dialéctico y algún que otro exabrupto.

Lalo, por aquellas fechas,  publicaba en el diario vigués El Pueblo Gallego una variada miscelánea de colaboraciones escritas y viñetas gráficas de un personaje llamado Gorecho.

Trascendía pues las aulas su presencia en la ciudad de aquellos años. Con el tiempo habría de llegar a Cronista Oficial de Vigo y poseedor de una cierta erudición y sistemática de investigación en temas locales.

Pero volviendo a las clases. En ellas solía dirigirse al alumnado con la expresión " a la palestra ", para invitarnos a exponer los conocimientos adquiridos. Los manuales que por entonces se utilizaban en la materia de FEN ( Formación del Espíritu Nacional) habían ido abandonando el sesgo más doctrinario falangista para ir asmejándose a un texto de Ciencias Sociales, expurgado de la fanfarria o ganga más socialpatriótica o nacionalsindicalista por una temática un tanto internacionalista o cosmopolita ( la ONU, OCDE, CEE). Probablemente se tratara de alguno de aquellos textos de la Editorial DONCEL, en algún caso de la autoría de Gonzalo Torrente Ballester, también profesor de la Escuela de la Armada.

Así, por ejemplo, en alguna de mis apariciones sobre la tarima del Aula, recordemos " a la palestra ", hube de hablar del por aquella representante de España ante la ONU, Jaime de Piniés, de los ministros tecnócratas opusdeístas, los lópeces ( López Bravo, López Rodó o López de Letona), cuando no de la por entonces tan traída solicitud de adhesión  de España a la Comunidad Económica Europea, y del veto político a su ingreso. Por estas y otras intervenciones recibiría la felicitación de Lalo.

Tras muchos años, con motivo del fallecimiento de Rufo Pérez, me reencontraría con Vázquez Gil en el Paraninfo del Santa Irene en el homenaje a Don Rufo. Allí hablaríamos y quedamos para una reunión en la Cafetería Reca2 en Gran Vía, con la finalidad de promover la petición de una Vía Pública en memoria del profesor de matemáticas. Y lo conseguimos.

Ahora, también fallecido, como todos a su turno, el admirado Vazquez Gil, brindo un cariñoso tributo a su ausencia. Así se cierra el ciclo de la memoria.

viernes, 3 de marzo de 2017

In Itínere Santa Irene. Dos.

Era finales de Septiembre del año 1973, el verano se iba adentrando en el Otoño con golpes de calor. Entre mis primeras impresiones a la llegada al Instituto se encuentra una desagradablemente olfativa.

Supongo que en previsión de lluvias y a falta de asfaltado o pavimentado, para evitar un lodazal, se habían depositado conchas de berberechos y otros moluscos a la entrada o accesos del que sería nuestro centro de enseñanza.

La prolongación del verano más allá de lo esperado y unas temperaturas probablemente más elevadas de lo acostumbrado trajeron como consecuencia un cierto tufillo a descomposición.

Éste fue el pórtico olfativo de mi recepción al inicio de los estudios de secundaria, un primer contacto de pituitaria, subtipo de memoria, dijéramos. Abría sus puertas el Otoño en la Primavera de la vida.

jueves, 2 de marzo de 2017

In Itínere Santa Irene. Uno.

En el curso 1972-73 el Instituto Santa Irene se puso in Itínere con la proa hacia los descampados de Coia, lindantes con el cementerio de Bouzas, encontrando cobijo en un inmueble sin personalidad, junto a un centro de PPO (Promoción Profesional Obrera ), de igual escasa entidad arquitectónica. El porte noble de la arquitectura del Santa Irene, con su Torre y Reloj, pórtico y jardines, debió sentirse degradado y aún triste en su migración temporal hasta el curso 1977-78, una desventurada suerte de exilio, en un páramo que empezaba a edificarse en populosa verticalidad.

En el trayecto entre As Travesas y el que algunos denominamos Instituto Viejo de Coia, desde hace años bautizado con el nombre del insigne galeguista Alexandre Bóveda, en los años citados reposaban los restos mortales de los tranvías de Vigo, comidos por los gusanos de la herrumbre, en varios lineales de lo que antaño fueran las cocheras. También a modo de limbo se encontraban unos nonnatos autobuses, pues jamás entraran en uso en nuestra ciudad, de dos pisos, pintados de rojo, procedentes de Londres.

Los tranvías dejaran de circular el 31de Diciembre de 1968. Con la despedida de ese año se fueron. Una herida que aún supura en el costado de la memoria de los vigueses. Nuestras incursiones en el interior de las unidades o vagones tenía mucho de nostalgia de ecos apagados de bulliciosa vida y ajetreo de aún no lejanos años de nuestra niñez, en un entorno asilvestrado, ya más que silvestre, de silencioso recogimiento.

Así íbamos empezando los días en un ejercicio iniciático de venideras jornadas de educación en las aulas y en los campos. Un Santa Irene trashumante por los predios de Florida y Coia.