sábado, 5 de marzo de 2022

Benito Santos. 75 Aniversario de la HOAC

Mi primer recuerdo del cura obrero Benito Santos, sacerdote jesuita, es de aquellas movilizaciones de los astilleros ASCON, en las asambleas abiertas de la estación de de ría del puerto de Vigo. Por entonces tenía Benito militancia sindical en la Unión Sindical Obrera (USO), entidad que jugó un papel muy destacado en la defensa de los derechos de los trabajadores y de la supervivencia misma del astillero. Ahora acuden a mi mente otros sindicalistas de USO, como Guillermo Fontán (Marín) o Ricardo Castro Pareira. 

Benito también preside la Asociación Fernando Hoyos, igualmente SJ, ligado en tiempos escolares a la institución educativa jesuita viguesa y muerto en tierras americanas.

 Más allá de esta breve referencia destaca en Benito Santos su compromiso inalterable con la Hermandad Obrera de Acción Católica HOAC), que en el pasado año cumplió su 75 aniversario. Benito, nacido en Cambados, tiene unos pocos más, su implicación muestra una dilatada y fructífera trayectoria. 

De sus manos recibo el libro conmemorativo Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Libro de testimonios de vida de mujeres y hombres de la HOAC en el mundo laboral sin prescindir de la aportación doctrinal y teológica, siendo el caso que lleva un prólogo del Papa Francisco. Sus coordinadores son Teresa García Gómez y Abraham Canales Fernández. 

Para conocimiento base del lector no iniciado unos datos extraídos de la introducción del libro, de Teresa García. La HOAC, movimiento eclesial destinado a la evangelización del mundo laboral tuvo su promotor fundacional y primer militante en la persona de Guillermo Rovirosa Albet, por encargo de los obispos españoles, en 1946. Así se cumplieron 75 años en el pasado 2021.

 La HOAC fue semillero de militancia obrera y cosecha abundante en conquistas para los derechos de los trabajadores. También en los centros de trabajo de nuestros vigos y en algunos despachos laboralistas, junto a militantes de otras tendencias ideológicas y también participando en las estructuras sindicales, paralegales y clandestinas en tiempos de dictadura. 

Amigo Benito Santos, gracias por mostrarme este libro, que ayuda a  completar la compresión de una parte de nuestra memoria, a veces excesivamente parcelada y hasta sesgada. 

martes, 1 de marzo de 2022

Por la Paz con Justicia

Cuando nos encontrábamos en aquel mundo llamado bipolar de la guerra fría( enmascarado por los ideologemas de la panoplia comunismo/liberalismo) el tablero de las relacioned internacionales estaba atravesado por dos grandes bloques o alianzas militares, cronológicamente anterior la Organización del Tratado del Atlántico Norte(OTAN), liderada por los Estados Unidos, y el Pacto de Varsovia, creado como respuesta a la OTAN, liderado, por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS. 

Un importante recurso de aquel juego de engranajes y poleas fue la disuasión nuclear, el denominado equilibrio del terror.
De aquellos momentos nos queda el recuerdo de líderes como Jrushov, Brezniev, Gromiko, Kennedy, crisis de los misiles, o Nixon y Kissinger. 

Mediados los ochenta hace su aparición Gorvachov, la perestroika y la glasnost en la URSS, y desde finales de los setenta y durante los ochenta, Reagan y Thatcher, con políticas muy beligerantes hacia la URSS. Fue el tiempo del denominado proyecto IDE o guerra de las galaxias y del despliegue de los euro misiles, amenazando a la URSS. También de grandes movilizaciones europeas con el NO a la OTAN

Llegados a la disolución de la Unión Soviética se disuelve también la alianza militar del Pacto de Varsovia pero no así la OTAN, que además se amplía con nuevos miembros en dirección a Rusia. Resulta paradigmático que Polonia, de cuya capital, Varsovia, tomará el nombre el bloque militar vinculado a la URSS, hoy sea un Estado miembro de la OTAN y de los más belicistas.

 Y surge la pregunta. Qué hace una organización denominada del Atlántico Norte tan lejos de esa región, en las fronteras de Rusia? Es Rusia una amenaza para la ribera atlántica de Estados Unidos o para cualquiera de los países ribereños?. El no a la guerra no es consigna suficiente, es mucho mejor el Si a la Paz, sustentada en la Justicia, su mejor cimentación. La Justicia significa unas interacciones equitativas en las Relaciones Internacionales, RI. Algo queda claro, volvemos a los tiempos de la disuasión nuclear. Caution! 

jueves, 24 de febrero de 2022

La muerte

En estos últimos meses, incluso semanas y días nos han ido abandonando gentes cercanas y amigas. Tal parece que el dictado inexorable del tiempo concluye en sentencia inapelable de muerte. Cierto es que llegada una edad nos vamos acostumbrando y hasta insensibilizando con la ocurrencia de muerte, más todavía cuando ha pasado el trance de extinción de aquellos que lo fuero todo en nuestras vidas, cuando éramos más frágiles y vulnerables, tiempo de infancia y cariños maternales. 

Cuando esto ocurre opera una anestesia del dolor de la muerte, después llueve sobre mojado. Es habitual en los años de mocedad o bien no pensar en la guadaña o de pensarla remitirla a un futuro indeterminado pero que creemos saber cierto. Así futuro y muerte van de la mano y tiempo y muerte también. 

Resulta expresión corriente que cuando a alguien le alcanza la siega en juventud se diga que se fue antes de tiempo. También que una clepsidra vaya traspasando arena hasta vaciarse en su recipiente inferior, dando así señal del tiempo cumplido, en algunas representaciones en el vaso superior hay un homúnculo fetal y en el inferior otro senil. 

La muerte pertenece al mundo de los adioses y de los jamases. Al mundo de las despedidas y de los viajes, de las rupturas traumáticas y de los silencios impenetrables, de lo pétreo, lo silente y lo oscuro. También de la albura cegadora. 

La muerte engendra delirios y fantasías ultraterrenas que se proyectan a lo sideral y lo cósmico, así decimos a la muerte de alguien que hay una estrella más en los cielos o se nos aparece danzando su baile macabro en el horizonte bermejo de amaneceres o crepúsculos. Hay quien sitúa las almas y los cuerpos de los idos en simas pelágicas o paisajes lacustres infraterrenales.

 En todo caso, en el resumen de nuestros días la cuenta echada es de pérdidas, aún las improbables ganancias de placeres efímeros y con desgaste por el uso y abuso de la reiteración, produciendo la inversión de placer por dolor con agravante de melancolía, que ya estaba dada en el epílogo postcoitum.

 Manriqueñamente desengañados y desesperanzados. Y el muerto? Pues el muerto a lo suyo, ajeno al mundo y a sí mismo, sin conciencia, ni sufre ni padece, algunos pareciera que su rigor fuera altanero y hasta despectivo de la mala conciencia de muchos de los circunstantes, como queriendo el fallecido apurar el ceremonial y largarse para siempre de la escena de cuerpo presente.

 Otra es que otros trabajen, si quieren, su memoria. Nacidos y muertos para recordar. 

miércoles, 26 de enero de 2022

Adolfo Lareo, Aniversario

Se cumplirá un año finalizando el presente mes de enero que nos reunimos un grupo de amigos y familiares en el Vigo Memorial para rendirle culto de lealtad, que no despedida, al entrañable Fito de La Viuda, aquel espacio de encuentro, beber y cantar, de tantos años en la Travesía de la Aurora, afluente de la calle del Príncipe. 

En el Vigo Memorial en un acto sencillo que condujo Miguel Lareo, hermano de Fito, con el féretro cubierto por la tricolor de la segunda República, ofició Celso López, quien preside Asamblea Republicana de Vigo, con la lectura del Distopía "Casa Toribio" y breves y emotivas palabras que construían la efigie póstuma de quien allí subía a la barca de Caronte.

 Hoy Fito Lareo es para sus amigos memoria viva de tan gratos momentos, buen conversador y de ánimo alegre, siempre muy cercano y obsequioso. En fechas de tan reciente celebración como las navideñas tenía por costumbre repartir entre la clientela habitual el día de nochebuena unos farias y algunos cigarros puros habanos. Ya hacia la noche con cierre más temprano del acostumbrado de la Viuda unas rondas de invitación entre amigos que eran casi una despedida del año. 

Junto a Fito, inolvidable Maruja, su mujer, quien de veras nos aguantaba durante todo el año al pie del cañón del negocio, como antes lo hiciera doña Amparo, madre de Fito. Estoy hablando de los setenta, ochenta y comienzos de los noventa.

 Secundando a Maruja, Concha de Teis, ayudando, sobre todo al mediodía. Aquella sabrosa tortilla de patata acompañaba muy bien la chiquita y el quintillo. Eran los tiempos en que no hacía falta quedar, te pasabas por la Viuda y te encontrabas a la gente, al mediodía, al atardecer, a la noche. 

En los últimos años, ya los noventa, las tardes del sábado atendían, por turno rotatorio, sus hijos Fito, Jaime y Miguel, quienes también hacían buena compañía.

 A Fito y Maruja recuerdo visitarlos en Couso, en la Ría de Aldán, mirando a Punta Udra, por allí también en ocasiones el siquiatra ferrolano Juanjo con motivo de sus inmersiones de pesca submarina.

 Entre las ocupaciones de Fito en Couso los paseos distendidos en compañía de su perra labrador Gala, de carácter muy apacible, nunca la oí ladrar, siempre muy atenta a nuestros movimientos. 

De los últimos años guardo memoria de las veces que fuimos quedando para ir a comer, pasear y recordar, era frecuente irnos a Canido o dirección Nigrán, en compañía, cuando nos visitaba, de Gonzalo Álvarez, Papi. También hacíamos parada y fonda en la bella villa de Bouzas o nos acercábamos al Timón en Montero Ríos y luego dar una vuelta por las inmediaciones del náutico vigués.

 Fito Lareo nos fue convocando en los últimos tiempos a un grupo de añosos amigos, Arturo, Carlos, Fernando, Chicho, Pascual, Senén y otros en torno a la mesa de convivio fraterno evocadora de aquella otra redonda, centro de La Viuda, de preñez simbólica.

 En el lenguaje de símbolos y fratrías viguesas está inscrita la familia Lareo Martínez. Hubo tiempos de los que se puede afirmar que todos los vigos llevaban a la Viuda. 

Para finalizar, quiero hacer mención expresa de Pepe Lodeiro, Urbano y Teresa, Mario Granell y Oliva, Fito Domínguez de A Roda, Susana, amiga de Maruja y la familia Vaamonde Polo.

 Con tanta memoria que nos legó, nuestro amigo permanece vivo y así nos vamos nombrando hasta el reencuentro. 

lunes, 20 de diciembre de 2021

Proa al 2022

Estamos metiendo la proa en el año 2022. Tal vez fuera el momento para desandar los pasos de este año que acaba, pues de lo que nos pueda deparar el año que entra él mismo lo dirá sin necesitar que lo anticipemos, caso que pudieramos, en un mundo tan volátil y de contornos imprecisos. 

A cada día con su mal le basta, reverso de aquella otra expresión más epicurea o tal vez hedonista del carpe diem.

 En este desandar de la memoria, decía, tuvimos que soportar el transcurrir de las horas golpeando pesadas con la tabarra de numerosas advertencias que sonaban al aviso apocalíptico de la extinción de la especie sino atendíamos a las prescripciones de la autoridad política y sanitaria, tal vez ocioso diferenciarlas o redundante enunciarlas. 

A uno le gustaría vivir con la relativa despreocupación, que no era mucha, anterior a la trompetería pestífera. Que la autoridad se preocupara menos de uno y que sus voceros fueran menos también. A mi modo de entender padecemos una verdadera pandemia, una hipertrofia administrativa y de regulaciones. Una hipertrofia del miedo. 

El poder siempre ha utilizado el terror como escenario hipotético, presentado como cosa cierta y sabida, para legitimar su dominación. Hobbes en su Leviatán nos lo presenta palmariamente. Un pacto social fundante primigenio para salir de la pesadilla del estado de naturaleza o algo así. Ahí nace el mito progresista que juntamente con el gobernante filósofo platónico marida el rico elenco de las distopías. 

La normalización de este 2021, errática y todavía incompleta, estatuye un intrusismo incómodo e invasivo de nuestras vidas por una alteridad un tanto alienígena que va devorando la entraña de vida. 

El 2022 sino se nos lía más el palangre tal vez desmienta o corrija algunas de las tendencias más perversas del miedo y las gentes vayan asomando al menos las rojas crestas de la insumisión y así salvar las cabezas pensantes, hoy cráneos jibarizados por las propagandas admonitorias de la solución final, de este milenio breve a paso apurado que se avecina.

 Ergamos los estandartes de las cohortes goliardescas trashumantes frente a los rebaños sedentarios estabulados, alcemos nuestras copas de vino y canto por el 2022. In vino veritas, donde se mecen los versos polifónicos de la marcha polvorienta de los caminos sin ley. 

Escrito en el año Kropotkin y por frente a la proa, las Islas. 

sábado, 16 de octubre de 2021

Marcela de Juan

En septiembre de 1976 se produce el deceso del Presidente de la República Popular China, Mao Tse-Tung, apenas diez meses después del fallecimiento del general Franco.

 Por esas fechas, al aire de una cierta permisividad gubernamental se posibilitó la presentación en Madrid de una Asociación de Amistad España-China, que no sería la única existente, ya que detrás de cada una de ellas se encontraba alguno de los llamados partidos maoístas, fundamentalmente PTE y ORT. Es en el cartel anunciador de tal acto que recibo noticia, muchos años después, de la existencia de Marcela de Juan, de la cual a ningún efecto tengo constancia de que fuera de ideología marxista o próxima.

En aquellos años una parte de la izquierda española e internacional se definía maoísta o prochina, crítica con lo que denominaban socialimperialismo de la URSS y el revisionismo de la era Jruschev, iniciado en el vigésimo congreso del PCUS celebrado en 1956, plasmado en el denominado informe secreto, no presenciado por las delegaciones internacionales invitadas y parcialmente revelado al conjunto de la sociedad soviética. Inscritos en esas coordenadas se desarrollan los antecedentes de esa fracción de la izquierda que mencionamos, un sector del escindido movimiento comunista internacional, el prochino.

 Ya con el tránsito de Mao se desata una lucha de poder alrededor del grupo de Shangai, denominado de los cuatro. 

Tras estos previos vamos a detenernos en la única mujer interviniente en el acto de presentación de la asociación que nos ocupa, Marcela de Juan. Anteponer a su nombre el bien ganado título de intérprete y traductora de la lengua China por una singular posición personal en la intersección de las dos culturas, española o tal vez convenga mejor decir hispana y china. Marcela de Juan, hija de mandarín de ocupación diplomático y madre belga de ascendencia española nació en Cuba en 1905. Antes de cumplir un año se trasladó a Madrid con su familia.

 Vivió entre China y España, lo que añadió a su estudio en los libros el sentimiento de la vivencia. En el pasado siglo, coetánea del sinólogo jesuita de Munguía, Carmelo Elorduy, ambos enseñoreando el paisaje despoblado de la traducción de la lengua China al español. 

En 1962 Marcela de Juan publica en Revista de Occidente Segunda Antología de la Poesía China, reeditada en 2007 por Alianza Editorial, con una excelente presentación de Antonio Segura Morís. El libro es un recorrido antologado milenario por la lírica china vertida al español que arranca en el 1766 a.C. hasta la República China en el pasado siglo, con algún poema de Mao incluido. Acompaña un anexo biográfico de los autores poetas antologados. Esta breve reseña del libro citado puede orientar a iniciarse en el extenso trabajo intelectual de traducción de Marcela de Juan, merecedora de más amplia exploración, que incluye este valioso recorrido por la poética china. 

Para finalizar, añadir en cuanto a traducción de la lengua china en Galicia lo que considero novedad, una escolma de 38 poemas del Clásico de Poesía China ( Shijing) vertidos al galego por María Aránzazu Luna Díaz, en un trabajo incubado en el útero sapiente de la Universidad de Vigo, en la Facultad de Filoloxía e Tradución, Grao en Ciencias da Linguaxe e Estudos Literarios. Trabajos como éste prestigian la Universidad de Vigo y merecen divulgación no sólo en el ámbito académico sino en el entorno social circundante, el variado ecosistema cultural Vigués y gallego. 

lunes, 4 de octubre de 2021

Alberto Rufo, músico y parlamentador

Quedamos donde estuviera O Novo Buraquiño, en Alfonso X el Sabio, aquel rey troveiro criado en tierras alaricanas donde aprendiera en el siglo XIII el galego portugués. En el corazón de As Travesas. Recordamos a Benjamín y O Buraco del Camiño da Seara, tan frecuentado en los sesenta y setenta por Rufo Pérez, Méndez Ferrín, Roberto Dopazo, entre otros profesores, y  algún alumnado del instituto Santa Irene, núcleo vertebrador del barrio desde finales de los cuarenta. 

El propósito de tal encuentro con Alberto Rufo, amigo y pariente, es recordar aquellos tiempos de As Travesas Big Band, protohistoria del jazz en nuestros vigos, que ensayaban en el bajo de la casa de Santi Mouriño, en la Pastora.

 Decir de Alberto Rufo su condición de músico al tiempo que hombre de buena conversación y numerosas inquietudes, en estos últimos tiempos también la expresión plástica con obra muy meritoria.  Pero en esta ocasión el disfrute de su conversa transcurrirá como río caudaloso multidisciplinar que se estrecha en el regato principal de sus vivencias musicales en torno a la  Big Band.

 La verdad es que esta columna se va volviendo angosta de más en ocasiones, requiriendo de apretar hechuras, domeñando tiempo y espacio en lo posible. Veamos, entrando al asunto por derecho.

 Travesas Big Band tiene al músico Luis Carro, fallecido, como alma del grupo y entre otros componentes a Santi Mouriño, Pedro González, Javier Jaso, Luis Lestallo y el propio Alberto Rufo, tal vez omita alguno, al tratarse de una Big, como su nombre indica. Fue sin duda pionera en eso del Jazz por los vigos allá por los primerísimos ochenta. Tal vez un antecedente pueda considerarse por calidad musical e improvisación el grupo Gandalf, nombre propuesto por Carlos Maño.

 Señala Rufo Pérez con aire tal vez autocrítico y referido As Travesas Big Band que debieron dar el paso de la improvisación a la composición. Al final de este encuentro también añade otra reflexión sobre la profesión, que se pudiera de algún modo ligar con la anterior afirmación, asegurando que el músico debe componer y hacer directos cuando pueda, sin menoscabo de actividades como la docencia o trabajos de estudio de grabación, pero priorizando.

 Más allá de su participación en grupos o encuentros musicales y ya con posterioridad a esos años 80-82 de As Travesas voy a implicarme un poco más. Había frente a la tienda de música Manrique Villanueva, en Velázquez Moreno, unas galerías comerciales. Con motivo de una exposición de fotografía de Federico Puigdevall fui a escuchar a Alberto Rufo y a Rubén Pérez en el acto de inauguración, ambas intervenciones musicales me confirmaron en la apreciación del alto valor musical de ambos músicos. En el caso de Alberto Rufo el instrumento que ejecutó en aquella ocasión fue la flauta travesera, ante la que me rendía entregado a la evocación de Ian Anderson de los Jethro Tull.

 Una última evocación jazzística en la conversación con Alberto, el pub Satchmo y su piano entre las calles Venezuela y Ecuador. También pioneros en los Vigos de los ochentayteros. Como siempre la  vida es ancha y las letras cortas, cuando menos las mías.